Acompañando la monoparentalidad: claves para un apoyo efectivo

Lo que necesitás saber:

  • La monoparentalidad es una forma de familia en la que una sola persona asume la crianza de los/as hijos/as.

  • Criar en soledad implica grandes desafíos y es clave contar con una red de apoyo.

  • El entorno puede colaborar con la crianza y permitir que la figura parental encuentre tiempo para descansar y realizar actividades personales.

El modelo de familia tradicional de padre y madre, ya no es el único y forma parte de una diversidad que se establece y naturaliza cada vez más en nuestras sociedades. La familia monoparental es aquella en la cual, hay una sola figura parental que lleva adelante la crianza de los/as niños/as. 

Criar es la tarea más antigua y compleja en la historia de la humanidad, lo cual requiere que sea en comunidad para poder acompañar de la mejor forma posible a quien lleva adelante la tarea parental. Amar y alojar a otro como hijo/a, requiere inscribirlo/a en un entramado transgeneracional y filiatorio. 

Muchas veces, sucede que la familia monoparental puede estructurarse así por decisión y elección, o bien, por circunstancias que excedieron el deseo personal de quienes formaron así su familia (separaciones, abandonos, muertes, etc.). Para que la crianza pueda resultar saludable para la vida psíquica del niño o la niña, es fundamental que la familia monoparental cuente con una red de apoyo incondicional, que sostenga y acompañe a la madre o padre de dicha familia. 

¿Cómo podemos acompañar la crianza monoparental?

  • Estando atentos/as a necesidades concretas: compras, mandados, trámites, etc.

  • Otorgando a la figura parental, la posibilidad de contar con distintas personas de forma incondicional, sin días ni horarios, ante cualquier necesidad emergente. 

  • Escuchando y sosteniendo emocionalmente a la figura parental, en la difícil, ardua y ambivalente función de crianza. 

  • Cuidando al niño o la niña en distintos momentos, para que la figura parental encuentre espacios para actividades personales de descanso y de placer. 

  • Otorgar al niño o la niña figuras en las cuales pueda adjudicar funciones parentales de nutrición, y de regulación y corte, de modo tal que sean funciones dinámicas que no recaigan sólo en la única figura parental. 

En los otros tipos de familia, tanto homoparental como heteroparental, se trata de dos personas que llevan adelante la crianza con las diversas funciones parentales ejercidas por uno u otro miembro de la pareja parental. En el caso de la familia monoparental, dichas funciones recaen sobre una sola figura que por momentos tiene que ejercer la función nutricia y por momentos la función de regulación y corte. 

Por este motivo, se vuelve indispensable el papel de la red familiar y social de apoyo, para que esas funciones puedan ser ejercidas por otras figuras según sea el caso y la necesidad. De este modo, el entorno también participará de la estructuración subjetiva del niño o la niña acompañando el proceso parental desde las diversas funciones. 

La crianza es una tarea cargada de múltiples emociones ambivalentes que se regulan en el compañerismo de la pareja parental. En el caso de la familia monoparental, es importante que el entorno pueda acompañar dichas emociones y las ambivalencias, para que la figura parental pueda desplegar todo lo que le acontece no sólo en relación a los miedos propios de la crianza, sino también al cansancio y a los estados emocionales de alegría, soledad o incertidumbre que se presentan al momento de sostener y acompañar a un/a hijo/a y sus diversas demandas. 

Por otro lado, es importante aprender a pedir ayuda. El entorno que rodea a la familia monoparental siempre estará dispuesto a ayudar y a acompañar. Para ello, la figura parental tiene que transmitir sus necesidades y el entorno, responder en función de ellas. 

No nos olvidemos que toda la carga y todo el peso de la educación recae, en una única persona y esa persona, muchas veces puede presentar un alto nivel de ansiedad y estrés por no contar con nadie a quien delegar en lo cotidiano, diversas tareas de crianza. 

Además, también es importante que los niños y las niñas se relacionen con otros/as niños/as que puedan estar en su misma situación, además de compartir con niños/as pertenecientes a otro tipo de configuraciones familiares. Esto requiere, trabajar con los/as niños/as y naturalizar la diversidad de conformaciones familiares, no sólo por las preguntas acerca de la propia familia, sino también por las preguntas sobre las familias de sus amigos. 

La monoparentalidad es un acto valiente, de profundo amor, porque es una misma persona quien decide llevar adelante, la tarea de acompañar el desarrollo, la crianza y la vida de otro que depende completa y absolutamente de ella. 

Acompañar la monoparentalidad, es poder entender la necesidad que presenta una sola figura parental que lleva adelante la difícil tarea de crianza, con todas las emociones y ambivalencias que dicha tarea suscita.  

El entorno facilitador, será fundamental para la figura parental que está sola, mostrándose disponible y accesible al momento de contener y sostener a esta familia. De este modo, el proceso de crianza y estructuración subjetiva de ese hijo o esa hija, será acompañado, otorgándole al niño o la niña, la posibilidad de sentirse sostenido/a, no sólo por la figura parental, sino también por el entorno que se volverá un espacio propiciador de oportunidades para un desarrollo saludable y adecuado.

Cortito y al pie:

  • La monoparentalidad es un acto de valentía, determinación y profundo amor que requiere un acompañamiento oportuno y comprometido por parte del entorno.

  • Esto implica pedir ayuda de forma concreta: informar a la escuela sobre distintas personas confiables que pueden ingresar y retirar al niño o la niña de la institución educativa; pedir ayuda concreta en compras, trámites, y mandados que alivien la cotidianidad de la figura parental.

  • El ambiente facilitador opera como espacio de contención y puesta en acto de las funciones parentales necesarias para el desarrollo y la crianza saludable de niños y niñas. 

  • Para ello, es importante contar con amigos/as y familiares en quienes los roles de las funciones parentales sean dinámicos: algunos con funciones nutricias y otros con funciones de establecimiento de límites y corte, por ejemplo, “le voy a contar a la tía Anita que no me estás haciendo caso”.

  • Rodear al niño o la niña de personas confiables para nosotros, con quienes pueda establecer vínculos seguros y confiables, más allá de nosotros/as como figura parental única. 

  • Aprender a pedir ayuda de forma clara y puntual, es fundamental al momento de decidir o encarar una familia monoparental.

AUTORA:

Lic. Aurora Lucero

Psicóloga

MN: 40.608

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