Apoyando el desarrollo de tu niño pequeño a través de una crianza receptiva

Lo que necesitás saber:

  • La crianza receptiva implica que seamos más conscientes y atentos para poder aprender qué motiva a los niños y niñas: qué les genera emoción, compromiso, enojo o calma.

  • Es inmensamente poderosa, mejorando la salud y el desarrollo infantil tanto a corto como a largo plazo, incluso a nivel genético.

  • Cada niño o niña en edad escolar cuyas madres y padres les proporcionaron experiencias positivas en la primera infancia, tienen cerebros con un hipocampo más grande, estructura clave para el aprendizaje, la memoria y la respuesta al estrés. Un excelente ejemplo es la lectura compartida de libros.

Es una tarea difícil entender las necesidades emocionales de tu hijo o hija. Descubrí qué significa practicar una crianza receptiva y cómo puede influir en su futuro desarrollo emocional y cognitivo de la mano del experto en educación infantil, el Dr. Aric Sigman.

Guiando a tu niño/a pequeño/a con amor y positividad

Como padres y madres, es fácil identificar las necesidades físicas de nuestros hijos y nuestras hijas: alimentos nutritivos, refugio, acceso a servicios de salud efectivos. Pero las necesidades emocionales de los niños y las niñas pueden no ser tan evidentes, ya que todavía están aprendiendo a comunicarse.

Una de las experiencias más vitales en la formación del cerebro en desarrollo de una niña y un niño es lo que se conoce como interacción de "servir y devolver" entre niños, niñas, padres y madres. Naturalmente buscan la interacción a través de balbuceos, expresiones faciales y gestos, y las personas adultas responden con el mismo tipo de gestos de vuelta1. Este proceso de ida y vuelta es fundamental para el cableado del cerebro, especialmente en los primeros años.

La crianza receptiva fomenta la interacción de "servir y devolver" a través de la expresión de comportamientos cálidos y aceptantes para responder a las señales emocionales de niños y niñas.

Este aspecto de la crianza nos ayuda a comprender y responder mejor a las necesidades de nuestros hijos e hijas y puede tener una influencia significativa en su salud y desarrollo.2,3

¿Qué implica la crianza receptiva?

Entender las necesidades de nuestros hijos o nuestras hijas puede ser un proceso complicado; uno que a menudo nos lleva a observar de cerca y dar sentido a las señales que nos dan a través de su comportamiento. La crianza receptiva implica que seamos más conscientes y estemos más atentos para poder aprender qué los/as motiva: qué les genera emoción, compromiso, enoja o calma. Puede tomar diferentes formas, dependiendo de la situación. Por ejemplo, si estamos respondiendo a señales como un signo de enfermedad, un comentario verbal o una expresión facial particular.2 También puede depender de quién está respondiendo, que en los primeros años suele ser la madre. En cada caso, si estamos respondiendo a una situación con nuestros hijos o nuestras hijas tiende a seguir un proceso de tres etapas:2

  1. Observación: observar el lenguaje corporal y las señales de nuestros/as hijos/as, como sus acciones y diálogo

  2. Interpretación: interpretar estas señales, por ejemplo, ¿están cansados/as o muestran signos de sentirse mal?

  3. Acción: actuar rápidamente, de manera consistente y eficiente para satisfacer las necesidades de nuestros hijos o nuestras hijas

¿Por qué es importante la crianza receptiva?

La crianza receptiva es inmensamente poderosa, mejorando la salud y el desarrollo infantil tanto a corto como a largo plazo, incluso a nivel genético. Los genes que heredan cada hijo o hija no son estáticos o fijos, sino que se "expresan": se activan o desactivan, por las experiencias de cada hijo o hija. Esto, a su vez, da forma a la arquitectura en desarrollo de su cerebro y afecta fuertemente si crecen para ser miembros saludables y productivos de la sociedad.

Las experiencias positivas dejan una "firma" química en los genes que activan el potencial genético de un niño o una niña.4,5

Cada niño o niña en edad escolar cuyas madres les proporcionaron experiencias positivas en la primera infancia, tienen cerebros con un hipocampo más grande, una estructura clave importante para el aprendizaje, la memoria y la respuesta al estrés.6

La crianza receptiva ayuda a comprender y responder mejor a las necesidades de nuestros hijos o nuestras hijas y puede tener una influencia significativa en su salud y desarrollo.

Estudios también han demostrado que la responsividad materna tiene un efecto protector sobre el desarrollo de bebés con bajo peso al nacer, disminuyendo problemas como la ansiedad social y el estado de ánimo depresivo.7,8

Si bien las relaciones receptivas son importantes para la salud y el desarrollo de cada niño o niña, la ausencia de esta crianza puede tener un impacto negativo, especialmente si son pequeños/as. Claramente puede haber circunstancias y situaciones en las que no podemos responder de inmediato a las necesidades cotidianas (a veces exigentes), por lo que los padres y las madres no deben preocuparse demasiado por no estar constantemente a disposición de sus hijos/as pequeños/as.

Pero desde la infancia, una ruptura significativa en la interacción de "servir y responder", respuestas poco confiables o falta de respuestas pueden interrumpir el desarrollo del cerebro de cada niño o niña. Las oportunidades perdidas asociadas con la falta de interacción con nuestros hijos o nuestras hijas pueden llevar al estrés en un/a niño/a pequeño/a, lo que puede provocar problemas en el aprendizaje, el comportamiento y la salud.1,9

Tener una constante receptividad y entender las necesidades de desarrollo siempre cambiantes de  nuestros hijos o nuestras hijas es un proceso complejo y exigente, que a menudo podemos encontrar difícil de lograr.10 Esto puede ser particularmente cierto en circunstancias específicas, como para padres y madres de niños o niñas con necesidades especiales. A menudo sucede que los padres y las madres de entornos desfavorecidos asumen que tienen menos impacto en los resultados de sus hijos o hijas, pero incluso pequeños esfuerzos para responder a nuestros hijos o nuestras hijas pueden tener un resultado positivo.

¿Cómo podemos mantener y mejorar nuestra interacción receptiva con nuestros hijos o nuestras hijas?

La crianza es difícil. La crianza receptiva puede ser muy exigente y en algunos casos puede requerir un poco de orientación. De hecho, las intervenciones que ayudan a los padres y las madres a reconocer la importancia de los comportamientos receptivos han demostrado que aumentos en la receptividad resultan en que niñas y niños desarrollen un vínculo y apego más seguro a sus padres y madres junto con una mejor resolución de problemas, lenguaje y habilidades sociales.11

Un excelente ejemplo de esta interacción es la lectura compartida de libros. Es posible que ya llevemos a cabo la rutina de leer un libro a  nuestros hijos o nuestras hijas antes de dormir, pero la lectura compartida de libros puede llevar a otros beneficios.

“La lectura compartida de libros implica explorar un libro junto con nuestros hijos o nuestras hijas y es importante para promover el lenguaje oral y mejorar la alfabetización11.”

Los estudios han examinado el impacto de enseñar a los padres y las madres a usar técnicas que alientan a niños/as pequeños/as a hablar sobre ilustraciones y el libro en su conjunto. Estas técnicas e interacciones tuvieron efectos positivos en el lenguaje de niñas y niños, especialmente para aquellos y aquellas con bajo riesgo de problemas de alfabetización.11,12

Próximos pasos

 
  • En ocasiones, la lectura de libros será un proceso "bidireccional" donde una conversación se desarrollará naturalmente más allá del texto real. Podemos aprovechar esto simplemente permitiendo que esa conversación tenga lugar y respondiendo a los comentarios, reacciones, preguntas y tal vez ampliando algunas de ellas de nuestros hijos y nuestras hijas.

  • Al leer, podemos animarlos y animarlas a identificar imágenes o palabras, o hacer que lo hagan en nuestra compañía.

  • No demasiadas preguntas. Aunque ocasionalmente se detiene para hacer preguntas sobre la historia, es importante no interrumpir el flujo para permitir que nuestros hijos o nuestras hijas desarrollen una atención sostenida.

  • Nuestros hijos o nuestras hijas perciben nuestras reacciones a lo que se lee. Entonces, si podemos sumergirnos en la historia, disfrutar del libro y el tiempo ininterrumpido, es más probable que disfruten de la historia y de la lectura en general. La lectura no debería ser simplemente una forma de educación en casa. Nuestro entusiasmo por el libro cuenta.

  • A veces,  nuestros hijos o nuestras hijas simplemente querrán escuchar nuestra voz leyéndoles una historia porque tienen genuino interés en la historia, pero también nos encuentran, y nuestra voz reconforta y tranquiliza. En este caso, no hay necesidad de presionar para una interacción continua.

Conclusión:

Las relaciones que establecemos con nuestros hijos y nuestras hijas proporcionan la base para su desarrollo social y emocional. Las relaciones tempranas entre padres y madres, e hijos e hijas también preparan el escenario para su bienestar emocional y sus relaciones sociales en etapas posteriores de la vida. Tener un impacto tan temprano en su desarrollo futuro subraya por qué la falta de responsabilidad puede ser desfavorable en los primeros años de vida. Reconocer la importancia de la crianza receptiva y, cuando sea necesario, ofrecer intervenciones efectivas, probablemente resultará en mejores resultados a largo plazo en el bienestar emocional, el aprendizaje, la salud y la crianza de la próxima generación.1

1. Shonkoff JP et al. The science of neglect: The persistent absence of responsive care disrupts the developing brain. Available at http://developingchild.harvard.edu/wp-content/uploads/2012/05/The-Science-of-Neglect-The-Persistent-Absence-of-Responsive-Care-Disrupts-the-Developing-Brain.pdf (Accessed March 2016).

2. Eshel N et al. Responsive parenting: Interventions and outcomes. Bull World Health Organ. 2006;84:991–8.

3. Shah R et al. Positive Parenting Practices, Health Disparities, and Developmental Progress. Pediatrics 2015;136(2):318–326.

4. National Scientific Council on the Developing Child. Early Experiences Can Alter Gene Expression and Affect Long-Term Development: Working Paper No. 10. 2010. Available at www.developingchild.harvard.edu/resources/early-experiences-can-alter-gene-expression-and-affect-long-term-development (Accessed April 2016).

5. Naumova OY et al. Epigenetic Patterns Modulate the Connection Between Developmental Dynamics of Parenting and Offspring Psychosocial Adjustment. Child Dev 2016;87(1):98–110.

6. Luby JL et al. Maternal support in early childhood predicts larger hippocampal volumes at school age. Proc Natl Acad Sci 2012;109(8):2854–2859.

7. Laucht M et al. Differential development of infants at risk for psychopathology: the moderating role of early maternal responsivity Dev Med Child Neurol 2001;43(5):292–300.

8. Landsem IP et al. Early intervention influences positively quality of life as reported by prematurely born children at age nine and their parents; a randomized clinical trial. Health Qual Life Outcomes 13: 25. Published online 2015 Feb 22. 

9. Molet J et al. Fragmentation and high entropy of neonatal experience predict adolescent emotional outcome. Translational Psychiatry 2016;6:e702.

10. Landry SH et al. A responsive parenting intervention: The optimal timing across early childhood for impacting maternal behaviours and child outcomes. Dev Psychol 2008;44:1335–1353.

11. Landry SH et al. The effects of a responsive parenting intervention on parent-child interactions during shared book reading. Dev Psychol 2012;48:969–86.

12. Sloat EA et al. (2015) Parent-mediated reading interventions with children up to four years old: a systematic review. Issues Compr Pediatr Nurs 2015;38(1):39–56.

 

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